por Mirella Machancoses

Otro de esos temas que tenía en la lista de pendientes desde hace mil millones de años (bueno, estoy exagerando, lo confieso, pero ya me entendéis), y para el que al fin estoy sacando un rato para afrontarlo: la llamada depresión post-vivo (o post-evento, que también se da). Un fenómeno del que probablemente hayas oído hablar o experimentado, pero al que igual no has prestado suficiente atención. Y es que cuidarse después de una experiencia intensa es indispensable. Acompañadme pues a ver qué es esto y cómo podemos aliviar los síntomas cuando aparecen.

La depresión post-vivo: definición y características

Intentar definir la depresión post-vivo no es fácil, pero voy a intentarlo:

La depresión post-vivo es el estado emocional alterado que se produce después de un evento de rol en vivo (o convención), en el que la tristeza y el decaimiento son las emociones centrales.

Y es que los roles en vivo son un tipo de actividad que provoca subidones hormonales variados (endorfinas, adrenalina, dopamina, serotonina y oxitocina, principalmente). Estos subidones hacen, tras la subida, venga una bajada fuerte, que afecta tanto física como mentalmente. Este fenómeno no es exclusivo de los roles en vivo, y ha sido documentado en otros campos como las convenciones, festivales, etc. por eso también hablamos de las depresiones post-evento. Si leéis inglés, este artículo de Sarah Lynne Bowman en Nordic Larp habla muy bien de todo el fenómeno y sus paralelismos.

Esta depresión post-vivo, además, puede acentuarse con las consecuencias del bleed-out, sobre las que podéis leer en este otro artículo que escribí hace un tiempo. Por eso, hacer la transición entre el personaje y la persona de manera suave, puede ayudar a que el efecto sea más liviano.

Por último, cabe señalar que no siempre la depresión post-vivo se da automáticamente después del evento. De hecho, es habitual sentir un par de días de subidón creativo, especialmente en algunos eventos roleros y convenciones o vivos en los que hayas podido hablar con la gente y la chispa se haya encendido, que parezca que no te va a dar la depresión y que, inesperadamente, golpee más fuerte de lo que habías imaginado. Bowman, en el artículo que os he citado antes, lo llama «post-larp charisma» y este otro articulo de Elin Nilsen lo define como «estirar la burbuja».

Por si queréis buscar artículos al respecto que no os haya ido yo poniendo a lo largo de este artículo, las palabras en inglés que suelen gastarse para este fenómeno son «post larp blues», «post-con blues», «larp crash», «larp drop» o «post-larp depression». En castellano no he podido encontrar más fuentes que hablen de esto, aunque es el término que solemos utilizar en algunos círculos del rol en vivo.

Técnicas para ayudar con la depresión post-vivo

Aunque a todas nos gusta disfrutar tanto que luego echemos de menos a rabiar el evento que hemos dejado atrás, no es agradable pasarse una semana en la que tienes que ir a currar sin apenas poder moverte, baja de ánimo y con pensamientos recurrentes sobre lo que hiciste el fin de semana. Así que os dejo unos cuántos trucos sobre cómo podéis sobrellevar mejor este fenómeno.

Antes y durante el evento

Aunque parezca mentira, es durante el evento cuando mejor se puede currar el que aparezca luego una depresión post-vivo muy fuerte, ya que los subidones hormonales y físicos es ahí donde pueden controlarse. Así que un buen trabajo (que a veces empieza desde la preparación del mismo) resultan imprescindibles para cuidarse.

Así que…

  • Intenta no llegar al evento preparando todo en el último momento, sin tiempo para descansar y lanzándote a tope a las emociones, sin cuidado ninguno.
  • Intenta comer y beber a horas regulares durante el evento.
  • Duerme algo. Ayudará a tu seguridad emocional durante y posteriormente al evento. Nuestro cerebro necesita dormir al menos un poco. Y sí, a todos nos gusta hablar y jugar hasta las 6 a.m. pero si a las 9 estás de pie, igual no es tan buena idea. Y menos si dura más de un fin de semana.

Y, un poco entre una cosa y la siguiente, si puedes bajar el ritmo paulatinamente desde el evento hasta que te reincorpores a la vida normal, con unos días fuera de casa con o sin la compañía del resto de participantes, ayuda bastante, tal y como se hace en La Sed Roja con los días adicionales voluntarios en el mismo sitio donde se realiza el vivo. Así, el encanto del Palacio de los Deseos se va convirtiendo poco a poco en la realidad, ayudando con el bleed out y la separación del personaje.

Después del evento

El evento ya ha acabado. Te has despedido de tus amigas, posiblemente entre lágrimas, y emprendes el viaje de vuelta a casa, a la realidad absurda en la que a veces vivimos y de la que has estado fuera durante todos estos días. El viaje, en sí, ya puede hacerse muy cuesta arriba, especialmente si toca conducir y no vas bien acompañado; sino, se convierte en los últimos retazos de subidón, esos momentos a los que acabar aferrándose. En cualquier caso, al llegar a casa, o ya por el camino, hay que empezar a cuidarse a sí misma.

En primer lugar, los básicos

Como muy bien indica Nilsen en el artículo que os he citado antes, lo primero es cubrir las necesidades básicas del cuerpo. Unas necesidades que, si os habéis cuidado antes/durante el evento, estarán más cubiertas, pero aún así, no viene mal revisar todos los niveles:

  • ¡Duerme! Sí, lo primero de todo (o casi, dependiendo de la hora) es poder dormir en condiciones. Normalmente, por bueno que haya sido el evento y mucho que te hayas cuidado, necesitas un buen sueño reparador, que se encargue del cansancio del cuerpo. Incluso en los eventos con las mejores camas, nunca es como la tuya, y siempre ponemos nuestro cuerpo y nuestro sueño al límite. Creedme, sé lo que me digo, lo he hecho incluso embarazada…
  • Hazte un baño relajante, si tienes bañera en casa. Si no, una buena ducha, con el agua a tu temperatura favorita. Después de un evento, especialmente largo, necesitamos limpiarnos en profundidad, oler a nosotros mismos, relajar el cuerpo. Especialmente si ha sido un vivo de campamento, una buena ducha o baño van a cambiarte el humor por completo. Este era mi truco después de las excavaciones arqueológicas que, os lo creáis o no, tienen más que ver con los vivos de lo que imagináis: quitarse la tierra, lavarse el pelo con calma, las cremas… ¡y una es una persona nueva!
  • Rehidrátate. Muchas veces tendemos a olvidarnos de beber lo suficiente, ¡hay tantas cosas que hacer! Así que si no has conseguido mantenerte bien hidratado, tu cuerpo va a necesitar esa agua que le has negado.
  • Come, especialmente algo que te dé serotonina. El cuerpo necesita sus nutrientes de vuelta, pero tú seguramente necesites el confort de una buena comida casera, así que intenta combinarlo. No te sientas culpable si al acabar el evento te has ido a comer algo de comida basura (¡puedes necesitarlo!) pero aún mejor si consigues porciones de tu comida casera favorita. O chocolate, el chocolate siempre funciona, aunque no sea un dementor a lo que te enfrentes.

Luego, procesar

Bien, ya tenemos los básicos. Tu cuerpo vuelve a estar limpio, hidratado y nutrido. Algo es algo. Sin embargo, posiblemente ese agujero que tienes en tu interior no se ha llenado del todo. Solo piensas en los buenos momentos que has pasado, en toda la gente que tenías alrededor y ahora ya no está. En los amigos que viven lejos.

Pepe y yo pillados por la noche en Entrerevs por la fantástica Andrea Vaghi. Aunque bien podría haber sido el sofá de nuestra casa al volver. Mi cara de destrozada se explica en parte porque había una pequeña Gorgona creciendo en mi interior 😉

Os puede parecer extraño, pero yo siempre echo de menos el contacto. Muchísimo. Una de las cosas que más hecho de menos en las convenciones de rol en mesa respecto a las de vivo, es que la barrera del contacto es más alta, así que me faltan los abrazos. Y eso es bueno y malo. Los necesito durante la convención, pero los echo menos de menos luego. En fin, bleed de tacto. Raro pero cierto. Soy una bolita mimosa, no puedo evitarlo. Así que yo siempre necesito gestionar esa parte después de una experiencia intensa.

Volviendo a lo que estábamos diciendo. Hay que procesar toda esa maraña de sentimientos. Y procesarlo se parece mucho a las herramientas de gestión del bleed out (arriba os he enlazado el artículo correspondiente, por si queréis ver de qué va el asunto), pero va un paso más allá, ya que no sólo es el personaje, también es el yo que creamos para las convenciones. Se trata de encontrarle un buen lugar a las emociones, dejar que se asienten sin que te lleven por delante, aprender a disfrutarlas y añorarlas de manera sana. Trabajo emocional, al fin y al cabo.

Como sabéis, no soy psicóloga, pero además de mi experiencia he estado leyendo a un montón de gente para reuniros unas cuantas estrategias que al menos suelen funcionar a nivel general. Os aconsejo que vayáis probando hasta dar con las vuestras. Tened en cuenta que aquí os voy a hablar solo de las estrategias que no implican el separarse del personaje, para esas últimas leeros el ya citadísimo artículo del bleed.

Procesando en solitario

Tras un evento intenso, del tipo que sea, posiblemente tu cerebro vaya a mil revoluciones y le cueste bastante desconectarse. No sé si a vosotros os pasa, pero a mi muchísimo. Solo puedo pensar en los buenos y malos momentos, en la gente, en las sensaciones. ¿Dormir? Es para otros ¿Descansar? No será en mi cuerpo.

Así que hay que permitirse desconectar. Y ahí ya cada uno debe hacerlo según sus propias estrategias y ocupaciones de confort. Nadie somos iguales al vecino. Suele funcionar darse tiempo para leer un libro, dar un paseo, viciarse un rato a tu videojuego favorito o cualquier actividad que te permita dar espacio a tu cerebro a procesar. Pero hay otra gente, como bien dice Nilsen, que prefiere romperse para empezar a sanar, y busca música que le haga llorar y expresar esa emoción, un poco en la línea de las técnicas de debriefing de las que ya hemos hablado alguna vez.

Expresar la emoción, además, puede tomar muchos aspectos, tanto públicos como privados. Escribir en un diario, o en tu red social favorita sobre el evento, compartir alguna foto, etc. ayuda a pensar de manera estructurada en todo lo que has pasado, y por tanto ayuda a procesarlo mejor. Creo que de lo que más voy a echar de menos de que Facebook esté muriendo son los largos post de agradecimiento post evento, que ayudan mucho a procesar lo que piensas, mientras que leer a los otros te hace sentir parte de la comunidad. Siento que otras RRSS no dan lo mismo para esto, pero supongo que en esta vida todo evoluciona.

Procesando en compañía

El otro aspecto es procesar en compañía del resto. Ya que se trata de una actividad social, suele ayudar el ver que los lazos creados perduran, de una manera u otra. De hecho, esto es lo que se busca con algunas estrategias de debriefing como los grupos, el compañero de gestión o las fiestas postevento. Pero va mucho más allá.

Agregar a tus nuevos amigos/conocidos a las diferentes redes sociales suele ayudar, ya que el contacto se ve como más duradero. Además, se puede ir leyendo lo que va contando cada uno de ellos sobre el evento, recordando y procesando, como ya hemos puesto antes. Habla con ellas por privado, cread la narrativa de lo sucedido juntas. Si, además, puedes quedar con alguien que haya estado en persona, aún mejor. Pero sabemos que no siempre es fácil.

Incluso puedes hablar y procesar lo sucedido con gente que no estuvo allí (tu pareja, amigos externos, etc.). Un gran consejo que da Nilsen al respecto es que aunque puedes y es bueno hablar de las emociones que has sentido con quien no estuvo, hay que tener cuidado con no agobiarles con mil anécdotas ya que, para quien no estuvo, las historias nunca serán lo potentes que fueron para ti, por bien que las cuentes. Y cuánta razón, desde aquí mis agradecimientos a Pepe, mi marido (y co-orga de Gorgona) por lo que tiene que aguantarme contar cuando vengo de un evento al que no ha venido…

Conclusión

Espero que os haya servido la definición para entender un poco más el proceso que solemos vivir muchas al volver de un evento, especialmente vivos y convenciones, y que estos trucos os ayuden a analizaros y a resurgir más pronto al volver.

Y, como siempre, me encantará oíros. ¿Habéis sufrido alguna vez la depresión post-vivo? ¿Qué estrategias os ayudan a sobrellevarla?


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